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martes, 17 de febrero de 2015

Cohete Tronador un volver a empezar

 
Para este año estarían previstos dos o tres lanzamientos más del vehículo experimental, VEx5. Foto: Ministerio de Planificación
 
Marcos Actis decidió ser ingeniero espacial hace 40 años, cuando estaba terminando la primaria y vivía en Arroyo Dulce, un pueblo de la provincia de Buenos Aires de apenas 3000 habitantes.
"Era un fanático de Viaje a las Estrellas y soñaba con irme a trabajar a los Estados Unidos -confiesa mientras camina por el patio de la facultad donde hizo colocar una maqueta del Pulqui, el avión a reacción diseñado y construido en el país a mediados del siglo XX, el primero en su tipo en fabricarse en América latina y el noveno en el mundo-. Me acuerdo cuando vimos el alunizaje con mi padre. Él había dejado la escuela en 6° grado, era molinero y trabajaba en el campo. Un día le dije que me iba a estudiar a La Plata. Me decidí por la ingeniería aeronáutica porque era la que más se acercaba a la ingeniería espacial. Y acá estoy, viviendo un sueño hecho realidad."
Un cohete como el Tronador, diseñado para inyectar satélites de unos 250 kg en órbitas de baja altura, a alrededor de 700 km de la superficie terrestre, puede tener más de 3000 piezas
Hoy es el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata y dirige un equipo de 150 investigadores, docentes, becarios y técnicos que tiene a su cargo la fabricación de seis vehículos experimentales y del Tronador II, el primer lanzador espacial para colocar satélites en órbita que desarrolla íntegramente un país latinoamericano.
No están solos. El ambicioso proyecto liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales agrupa a más de 600 profesionales, contando los 250 que trabajan en la compañía VENG SA, contratista principal, y otros dos centenares en numerosos institutos de investigación del Conicet, como el Centro de Investigaciones Ópticas, el Instituto Argentino de Radioastronomía, las universidades de Buenos Aires, Tecnológica Nacional, la de Córdoba y la de Mar del Plata, el Instituto Universitario Aeronáutico, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Balseiro, Invap, Y-TEC (centro de desarrollo de tecnología de YPF) y la Planta Piloto de Ingeniería Química (Plapiqui). También participan pymes encargadas de desarrollar algunas partes específicas.
Como ingeniero, Actis es un veterano en materia espacial. Él y colegas de la UNLP trabajan en proyectos de la Conae desde la época del SAC-B, el satélite argentino de observación astronómica que se lanzó en 1996.
 
Ingeniero Marcos Actis. "La navegación anda bien, los motores funcionan; ahora es tiempo de construcción.". Foto: Patricio Pidal / AFV
 
"Participamos en toda la serie SAC -subraya-. De los cinco instrumentos argentinos del SAC-D, cuatro se construyeron en la facultad. Y dos de los más importantes, el radiómetro y la cámara infrarroja, se hicieron en el Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA, de la UNLP). Ahora estamos haciendo allí el centro tecnológico aplicado aeroespacial, que ya fue aprobado por la universidad."
Un cohete como el Tronador, diseñado para inyectar satélites de unos 250 kg en órbitas de baja altura, a alrededor de 700 km de la superficie terrestre, puede tener más de 3000 piezas. En este caso, la idea fue que, salvo excepciones, estuviera íntegramente diseñado y producido en el país. Un desafío mayor si se tiene en cuenta que exige desarrollar materiales delgados, soldaduras de alta calidad e instrumental liviano, todo prácticamente sin disponer de información técnica.
"Muchos creen que la «receta» para hacer un lanzador se baja de Internet y listo -sonríe Actis-, que es fácil encontrarla en papers o trabajos científicos, pero éstos sólo ofrecen información analítica, teórica, no procesos de construcción."
La empresa VENG SA, de Falda del Carmen, Córdoba, está encargada del diseño de los motores de 4000 kg de empuje y el sistema de propulsión
El Tronador está pensado como un vehículo de navegación autónoma, es decir que una vez programado busca su órbita, algo que nunca se había hecho en el país.
Tendrá dos "etapas". La primera es la que lo impulsa algo más de los primeros dos minutos de vuelo hasta que logra vencer la fuerza de gravedad. Ésta llega hasta los 100 km de altura, se desprende y cae al océano. Para eso se emplea el 90% del combustible. Con el 10% restante, la segunda etapa sigue hasta inyectar el satélite en la órbita predeterminada.
"Por ser un vehículo de combustible líquido (a diferencia de un misil, que usa combustible sólido), despega a muy baja velocidad -explica Actis-. Un misil sale a una aceleración de 7 u 8G [1G es la aceleración que produciría la gravedad en un objeto cualquiera en condiciones ideales] y éste despega a 1,4 G y se va acelerando: de 800 km
h pasa a 1000, 2000, 3000, 4000. A medida que se va consumiendo el líquido y se aliviana, aumenta la velocidad."
Completo, el Tronador pesará alrededor de 70.000 kilos, de los cuales 63.000 corresponderán al combustible. El vehículo en sí, que medirá algo más de 30 metros de altura por dos metros y medio de diámetro, sólo pesará 7000 kilos.
La empresa VENG SA, de Falda del Carmen, Córdoba, está encargada del diseño de los motores de 4000 kg de empuje y el sistema de propulsión.
"El Tronador II se diseñó para inyectar con alta precisión en órbitas polares cargas útiles livianas para observación de la Tierra. Todos sus motores son de desarrollo local y funcionan con combustibles y oxidantes líquidos en sus dos etapas, también desarrollados localmente -explica el ingeniero Pablo Servidia, responsable del Sistema de Navegación, Guiado y Control, e investigador principal del área de Acceso al Espacio de la Conae-. Los motores con propelentes líquidos se destacan por su alta energía específica, su escalabilidad, la posibilidad de regular fácilmente el tiempo de quemado y, en consecuencia, por lograr la precisión de posicionamiento requerida. Además, para mejorar la confiabilidad de la fase final del vuelo, el motor que se desarrolló para la última etapa utiliza propelentes hipergólicos, es decir que se encienden al simple contacto."
Según explica Servidia, el motor de la primera etapa ya se probó en 2014 y, junto con el de la última etapa, que impulsa la parte superior, se ensayará este año en los vehículos experimentales VEx5. Durante las pruebas tratarán de ajustar el encendido en condiciones de ingravidez y vacío, que son difíciles de replicar en tierra.
Los científicos y tecnólogos que trabajan en el programa Tronador esperan que este esfuerzo también ofrezca beneficios en áreas más terrenales
Este combustible que utilizará el Tronador está en manos de un equipo de Y-TEC. "Es de un tipo que sólo producen tres países: Estados Unidos, China y Rusia", describe Gustavo Bianchi, doctor en Ciencia de los Materiales de la Universidad de Mar del Plata, ex investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica y hoy director del centro de desarrollo tecnológico de YPF.
Se trata de un tipo de kerosene al que se aplica un proceso especial cuyos detalles no se pueden comentar por ser secreto industrial. "Lo desarrollamos nosotros desde cero -asegura Bianchi-. Ya estamos comenzando a construir una planta para producirlo exclusivamente para la Conae." Debido al interés que despiertan estos desarrollos, tanto los investigadores de la UNLP como de grupos que desarrollaron el GPS y otros dispositivos del vehículo, así como empresas privadas que trabajaron sobre las baterías de litio, deben respetar una cláusula de confidencialidad, y no pueden compartir sus hallazgos ni publicarlos en congresos ni revistas científicas.
Es sabido que la exploración espacial dejó como subproducto un sinnúmero de nuevas tecnologías. Es el caso del GPS, el código de barras, los detectores de humo, la pintura anticorrosión, los pañales desechables, nuevos metales aislantes, el Kevlar, el cierre velcro, el termómetro digital, el tubo para la pasta de dientes, los alimentos deshidratados y el microondas.
Los científicos y tecnólogos que trabajan en el programa Tronador esperan que este esfuerzo también ofrezca beneficios en áreas más terrenales. Un ejemplo son los aluminios de alta calidad que se están desarrollando en la UNLP.
"La Argentina exporta aluminio, pero de bajo precio -explica Actis-. El barato se exporta y después compramos aluminio caro. Nuestro aluminio vale unos 2000 dólares la tonelada, pero el que importamos, unos 20.000. Y el espacial, que es el que estamos haciendo en la facultad, alrededor de 200.000. El dato importante es que este último se usa para vehículos espaciales, pero también sirve para la industria automotriz. Es una tecnología de gran valor agregado. Lo mismo ocurre con los sistemas de navegación."
El sensor se compone esencialmente de un metal con un grabado particular que se llama "red de Bragg"
En el Centro de Investigaciones Ópticas del Conicet, Ricardo Duchowicz y Gustavo Torchia lideran dos de los grupos que, junto con el de Mario Garavaglia, desarrollan desde hace más de una década los giróscopos que estarán encargados de monitorear el vuelo del lanzador y sensores que permiten controlar su salud estructural. Los tres grupos están vinculados desde 2009.
"Nuestros giróscopos demostraron una calidad incluso superior a algunos de los modelos comerciales -comenta Duchowicz-. Ya estamos en una etapa madura y la idea es que los dispositivos que diseñamos para el Tronador u otros similares también se puedan vender."
El giróscopo es un sistema interferométrico que detecta una señal cuya frecuencia se corre si uno rota el dispositivo. Mediante el control de una tensión que compensa ese corrimiento se puede determinar el grado de giro que está realizando. Tiene tal precisión que si se lo colocara sobre la mesa frente a la que estamos sentados podría registrar la rotación de la Tierra.
"El que desarrollamos hasta ahora -explica Duchowicz- tiene 500 metros de fibra óptica y un solo eje. En los próximos dos años pensamos compendiarlo en un sistema de tres ejes, lo que permitiría medir cualquier tipo de movimiento, algo fundamental para mantener la estabilidad de un lanzador o de un satélite."
Otros dos equipos están desarrollando sensores de fibras ópticas que permiten controlar temperatura y deformación. "Con estos dispositivos hacemos análisis de la salud estructural del vehículo -dice Gustavo Torchia-. En el espacio, las variaciones de temperatura pueden llegar a los 150 grados, según si el aparato está en la cara iluminada u oscura del planeta. Los sensores están preparados para monitorear desde -10 hasta 150 grados, y es posible desarrollar dispositivos que lleguen a 500 y hasta 1500 grados. Como la fibra óptica es un elemento pasivo, se utiliza una consola con la electrónica y un emisor que ilumina en una banda ancha los distintos tipos de sensores, colocados a lo largo del lanzador. Si algo se calienta o varía su temperatura, se desplaza a mayor longitud de onda. Es decir, lo que medimos son variaciones de la longitud de onda, solamente importan los corrimientos. Ocurre lo mismo si el material se deforma o se estira."
El sensor se compone esencialmente de un metal con un grabado particular que se llama "red de Bragg", para lo cual los científicos desarrollaron una planta de grabado de redes en el propio CIOP.
Se prevé que este año se realicen pruebas con el vehículo experimental VEx5, que ya tiene dos etapas
"En el mercado, grabar cada una de esas redes cuesta 200 dólares -detalla Torchia-. Así, como los testeos tienen que ser destructivos, porque hay que probar cuánto es lo máximo que toleran, podemos disponer de las nuestras sin necesidad de comprarlas." Y más adelante agrega: "La consola se coloca en la parte del vehículo que está refrigerada o con temperatura controlada; en cambio, la línea de sensores puede llegar hasta donde se quiera. Dentro de una fibra se pueden colocar 20 sensores a la vez, que monitorean distintos puntos del sistema. Entonces con un mismo aparato se controlan varios simultáneamente. Después, mediante la telemetría, se conocen perfectamente desde tierra, en tiempo real, la temperatura y la deformación".
Hasta ahora, el lanzador fue sometido a dos pruebas, ambas con la primera etapa, desde la localidad de Pipinas. En la primera, realizada en febrero de 2014, sólo se elevó un par de metros, en lo que se interpretó como un rotundo fracaso. Sin embargo, Actis aclara que para los ingenieros el balance fue ampliamente positivo.
"Hay que tener en cuenta que el vehículo se carga y se activa automáticamente, a distancia. El módulo se elevó apenas dos metros y medio porque falló un enganche, que es algo externo -dice-. Toda la ingeniería y el encendido del vehículo anduvieron bárbaro. Eso permitió hacer las correcciones y ya en el segundo intento sabíamos que todo lo demás andaba bien y lo único que tenía que hacer era desengancharse. Se aprende más de las fallas que de los éxitos. Como decía Wernher von Braun: «Los resultados de una prueba valen por mil opiniones expertas»."
El 14 de agosto del año pasado se realizó otra prueba con resultados ampliamente satisfactorios: "Ascendió hasta 3000 metros de altura; la idea era que llevara poco combustible porque teníamos un radio de acción muy chiquito: estábamos limitados por los ocho km de exclusión que se establecen para prevenir accidentes si algo no funciona -cuenta Actis-. Probamos el sistema de navegación y fue un éxito. Ahora estamos ensayando la segunda etapa, donde viajan todos los sistemas de control para buscar la órbita exacta donde se inyecta el satélite."
Además de promover el desarrollo de nuevas tecnologías que actualmente no se producen en el país, el proyecto también estimula la formación de recursos humanos. "Enviamos docentes y estudiantes a capacitarse afuera -cuenta Actis-: algunos viajaron gracias al plan Becar, otros, a hacer másteres y doctorados en ingeniería aeroespacial... Para medir el impacto que tiene este proyecto, baste con mencionar que la carrera de Ingeniería Aeronáutica solía tener 70 inscriptos y este año tuvo 140."
Se prevé que este año se realicen pruebas con el vehículo experimental VEx5, que ya tiene dos etapas. Según detalla Servidia, esto "implica la evaluación progresiva de una serie de objetivos, como separación de etapas, vuelo controlado, encendido e impulso del motor de la última etapa y del mecanismo de apertura de cofia [donde va alojado el satélite]. Las pruebas se realizarán desde el área cercana a la localidad de Pipinas, al norte de la bahía de Samborombón".
fuente: www.lanacion.com.ar

lunes, 8 de septiembre de 2014

"Arsat 1 tiene gran potencial para otras industrias"

El Arsat 1 se convirtió en el primer satélite geoestacionario de comunicaciones diseñado y fabricado por nuestro país. Matías Bianchi, presidente de Arsat, dialogó con Ámbito Biz sobre el rol del Estado y los inversores privados en el negocio aeroespacial, su impacto sobre otras industrias y el desarrollo de los nuevos dispositivos.

Por: Carlos Pagura


Periodista: ¿Cuál es el rol del Estado y el de los privados en la fabricación de un satélite?

Matías Bianchi: 
Es muy complicado para los privados, el desarrollo de la industria aeroespacial siempre está relacionado con los Estados, aunque el flujo de negocios es positivo. Son negocios de larguísimo plazo, un satélite tiene vida útil de 15 años. El Arsat 1 por ejemplo, está ideado para que cubra todo el territorio nacional; quizás un emprendimiento privado, en pos de la rentabilidad, llega hasta Río Negro y deja a la Patagonia y Antártida sin servicio. De todas formas hay proveedores importantes privados, muchos fabricantes tienen relación con los proyectos.

P.: ¿La industria aeroespacial produce efecto derrame sobre otras?

M.B.: 
Existe un gran potencial para capitalizarlo en otras industrias. Por ejemplo, con las baterías de litio: entre la Argentina, Chile y Bolivia reúnen el 60% de las reservas del mineral, que en principio puede utilizarse para fabricar baterías satelitales, pero luego puede derivar en producción de baterías para celulares. Lo mismo con el centro de ensayos Ceatsa, donde seguramente se terminarán testeando desde celulares hasta electrodomésticos y autos. En Arsat promovemos seminarios convocando a proveedores de toda Latinoamérica para que inviertan.

P.: ¿Cómo va a impactar el satélite en la vida diaria?

M.B.: 
Con la misma antena terrestre, la mejora del servicio será de un 10 por ciento. Pero lo más importante es que reducirá la brecha digital. A un pueblo en el desierto le cambias la vida con una antena de televisión digital abierta y tres líneas de telefonía IP. Según el BID, una mejora del 10% en brecha digital representa un impacto positivo de entre 1,5 y 3 puntos del PBI.

P.: ¿Cómo se recupera este tipo de inversión y en cuánto tiempo?

M.B.: 
En general se invierte todo al principio y después tiene costos operativos muy bajos. El pico del desembolso tiene lugar previo al lanzamiento. Normalmente, dividiéndolo en tres segmentos, en el primer tercio de la vida útil recuperas la inversión, en el segundo logras capitalizarte para fabricar un dispositivo de reemplazo y en el tercero obtenés las ganancias. Además del hecho de que dominar la tecnología te deja un montón de otras cosas, todo es valor agregado.

P.: ¿Qué monto de ganancias puede generar el Arsat 1?

M.B.: 
Depende del propio flujo de negocios. Hay clientes internacionales interesados pero nuestra mirada está centrada en la Argentina, por lo menos por ahora. El primer paso es migrar a los clientes de otros satélites al Arsat 1, ya tenemos todos los contratos firmados. Sólo debemos reapuntar las antenas y los contratos siguen. En principio vamos a tener de ahorro los alquileres que se pagan a operadores internacionales, aunque no de modo automático porque llevará un tiempo realizar la migración. También es probable que, por la gran cantidad de clientes, surja la necesidad de alquilar un tiempo más un satélite hasta que esté en funcionamiento el Arsat 2.

P.: ¿Cómo será la nueva generación de satélites?

M.B.: 
El Arsat 2 estará basado en la misma plataforma y estructura física, sólo que con tres antenas en lugar de una. Es un paso de complejidad más en la misma base, mientras que el 3 operará en una mejor banda en relación precio-calidad, sería como una banda ancha. Todavía estamos analizando el escenario de competición del mercado mundial para definir cuándo entra Arsat 3. Los satélites posteriores ya serán distintos, con tecnologías de propulsión híbrida y eléctrica, y una mayor eficiencia en relación potencia-peso. Tener mayor potencia con menor peso es vital ya desde el inicio, porque te asegura que algo tan costoso como realizar el lanzamiento sea más económico. El 80% de combustible lo consume en el despegue, el otro 20% restante es el que te va a definir la vida útil y a la vez el costo de los seguros.

P.: ¿Cómo se asegura un satélite?

M.B.: 
Para nosotros fue muy importante el proceso, en el que ya logramos asegurar los Arsat 1 y 2. Para empezar contratas un broker, nosotros lo hicimos con el Banco Nación. En el mercado hay 35 aseguradores del área espacial, con mucha experiencia, quienes nos visitaron en Bariloche y nos hicieron unas 100 preguntas. Te auditan los procesos de fabricación, miden el riesgo, miran los equipos en profundidad y sale la compulsa por la prima. Nosotros tuvimos un resultado de prima total que según los valores históricos está en la mitad para una plataforma que nunca voló. Incluso ocurre que a veces los primeros vuelos no se aseguran por el riesgo que conlleva.

P.: ¿Por qué una potencia regional como Brasil parece rezagada en la tecnología espacial?

M.B.: 
Brasil está tratando de hacer cosas, pero no está tan avanzado como nosotros. Tienen un centro de ensayo, hicieron pruebas con un lanzador, pero la Argentina desde los 50 está trabajando fuerte y ese desarrollo tiene sus frutos como el de desarrollar un satélite geoestacionario que tiene muchas exigencias: está a 36.000 kilómetros de la Tierra, donde las dificultades son mayúsculas por el vacío, los vientos solares y muchos otros factores. Es un verdadero salto tecnológico.
fuente: www.ambito.com

domingo, 29 de junio de 2014

Científicos descubren un nuevo planeta similar a la Tierra a 16 años luz

"Gliese 832c" se mantiene como uno de los tres astros más parecidos al nuestro, además de ser el más cercano que se haya descubierto hasta el minuto.


NEWPORT.- Este fin de semana, un grupo de astrónomos de la Universidad de New South Wales, Reino Unido, presentaron un nuevo planeta que se perfila como el candidato más similar a la Tierra que se conoce hasta el minuto.

Hablamos de "Gliese 832c", un planeta ubicado a 16 años luz de nuestro planeta donde orbita una estrella roja enana, con la mitad de masa y radiación de nuestro propio sol.

Este planeta cuenta con un periodo orbital de 35 días y una masa hasta cinco veces mayor a la de la Tierra, sin embargo comparte un importante punto en común con nuestro planeta, se encuentra en la zona habitable alrededor de su astro.

Según reporta Sci-News.com, este planeta recibiría un nivel de energía similar a la que la Tierra recibe del Sol. Sin embargo, "Gliese 832c" cuenta con una atmósfera mucho más densa que la nuestra, que podría convertirlo más en un gran Venus que en un símil de nuestro planeta.

"Si el planeta llega a tener una atmósfera similar a la Tierra podría ser posible que la vida pueda sobrevivir en su superficie, aunque los cambios climáticos serían extremos", señaló el profesor de la Universidad de New South Wales y partícipe del proyecto, Chris Tinney.

De todas formas, hasta el minuto este astro se mantiene como uno de los tres más similares a la Tierra que se hayan descubierto hasta el minuto, además del más cercano en distancia a nuestro planeta.
fuente: www.emol.com

domingo, 6 de abril de 2014

Rossi visitó FIDAE en Chile y afirmó: “La industria para la Defensa participa activamente en la construcción de la Nación”

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, visitó la decimoctava edición de la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE) 2014, donde la Argentina presenta más de 15 proyectos de producción nacional científico-tecnológica, junto a unos 45 países participantes. Además de presenciar la apertura de la feria, a cargo de la presidenta Michelle Bachelet, el titular de la cartera de Defensa mantuvo una reunión bilateral con su par de Chile, Jorge Burgos.
Durante la disertación en la conferencia “El futuro de la Industria Estratégica”, Rossi afirmó: “La industria para la Defensa participa activamente en la construcción de la Nación porque generamos empleo genuino y en blanco, ya que todas las empresas son estatales. A la vez, aportamos a la sustitución de importaciones y mejoramos las divisas del país”.
El espacio argentino en FIDAE 2014 cuenta con la exposición de más de 15 proyectos vinculados con una serie de desarrollos científicos- tecnológicos, entre los cuales se destacan el radar primario argentino 3D de largo alcance (producido por Fabricaciones Militares y la empresa argentina de tecnología INVAP); el radar secundario monopulso argentino; y el radar secundario monopulso argentino transportable. Asimismo se exhibe la aeronave de entrenamiento básico avanzado IA-63 PAMPA, desarrollada y producida en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA). También se encuentra el proyecto del primer avión de entrenamiento primario básico UNASUR I, llevado adelante por países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Ver “Argentina en FIDAE 2014”).
Rossi explicó que “FIDAE es una oportunidad importantísima  para comparar otros desarrollos, interiorizarse sobre los avances científicos-tecnológicos y también para mostrar nuestra producción”, al tiempo que aseveró que “la industria de la Defensa es dual, porque no sólo sirve para las FFAA sino también para la sociedad civil”, como por ejemplo el caso de la producción de radares. Allí, destacó la participación de empresas privadas “que son las que aportan mayor integración”.
  
“En 2004 sólo existían 4 aeropuertos radarizados, hoy tenemos esos 4 más 22, alcanzando el 95% del espacio aéreo radarizado. Todo el desarrollo tecnológico de los radares es nuestro y me parece importante destacarlo”, recordó Rossi.
En el mismo sentido, el funcionario afirmó que “el polo industrial de la Defensa posee tres ejes fundamentales, encabezados por Fabricaciones Militares, el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR) y FAdeA. Además de la articulación con el mundo científico-tecnológico a través del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), y los desarrollos que tienen cada una de las Fuerzas Armadas”.
Igualmente, Rossi aseguró que la Industria para la Defensa argentina “apuesta a la exportación con la producción de radares y los aviones Pampa”.
En ese sentido, el secretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, Santiago Rodríguez aseguró que “la idea es poder tener una línea de exportación de aviones Pampa, que van a contar con un sistema avanzado”, y esto “es muy importante ya que permite salir a exportar con un precio competitivo”.

Bilateral Argentina-Chile
El ministro de Defensa, Agustín Rossi mantuvo una reunión con su par de Chile, Jorge Burgos, donde acordaron un próximo encuentro, que será los primeros días de abril, para armar la agenda bilateral. Además, dialogaron sobre la cuestión Antártica y resaltaron la importancia de la Escuela Suramericana de Defensa. Seguidamente, recordaron que en 2014 se cumplen 30 años del plebiscito de Beagle y destacaron el ejercicio conjunto “Cruz del Sur”.
Acompañaron al ministro, el secretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, Santiago Rodríguez; el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Roberto De Luise; junto al jefe del Estado Mayor Conjunto, general de División Luis María Carena; y los titulares de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier General Mario Callejo; y del Comando Operacional de las FFAA, general de División Ricardo Cundom.
            
Argentina en FIDAE 2014

La FIDAE, que se desarrollará entre los días 25 y 30 de marzo en las instalaciones del Grupo 10 de la Fuerza Aérea chilena en el aeropuerto Arturo Merino Benítez, se realiza en Chile cada dos años desde 1980. Esta edición tendrá la participación de los principales fabricantes de aeronaves comerciales, civiles y de defensa, tecnología espacial, mantenimiento de aeronaves y equipamiento aeroportuario. Además de la muestra estática se exhibirán prácticas aéreas.
El stand argentino cuenta con la presentación de más de 15 proyectos vinculados con una serie de desarrollos científicos- tecnológicos, entre los cuales se destacan el radar primario argentino 3D de largo alcance (desarrollado por Fabricaciones Militares y la empresa argentina de tecnología INVAP); el radar secundario monopulso argentino; y el radar secundario monopulso argentino transportable. Además se exhibe la aeronave de entrenamiento básico avanzado IA-63 PAMPA, desarrollada y producida en FAdeA. También se encuentra el proyecto del primer avión de entrenamiento primario básico UNASUR I a cargo de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas. 
En el catálogo de productos de Defensa y de uso civil,  FAdeA ofrece el servicio de mantenimiento integral de aeronaves y la reparación de motores y diversos instrumentos. También brinda la capacidad tecnológica y profesional para fabricar aeropartes en sus talleres.
 Por otro lado, el stand argentino cuenta con la exposición de chalecos multiamenaza; munición 105mm; lanzacohetes múltiples Cp-30; el proyecto LIDAR (estación de monitoreo atmosférico con tecnología láser); el Aerogenerador Ventus; y la pila de hidrógeno, entre otros.
fuente: www.mindef.gov.ar

jueves, 6 de marzo de 2014

conaelogo

Buenos Aires, 5 de marzo de 2014

COMUNICADO DE PRENSA


Ante información periodística publicada hoy en el diario Clarín, en referencia a la supuesta falla de la primera prueba del prototipo del lanzador Satelital Tronador II, diseñado y desarrollado íntegramente en nuestro país, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), informa que:
  • El miércoles 26 de febrero de 2014 se llevó adelante en la localidad bonaerense de Pipinas, Partido de Punta Indio, el primer ensayo del vehículo de prueba VEX 1A, el primero de un total de 6 vehículos experimentales. 
  • El resultado ha sido positivo, dado que se ha verificado el funcionamiento correcto de todos los sistemas del VEX1A tomados por separado. Por motivos que aún se están determinando el despegue no terminó de concretarse. 
  • A pesar de lo que indican las versiones periodísticas, en ningún momento el vehículo explotó, simplemente cayó sin afectar la estructura de lanzamiento y sus partes ya han sido recuperadas casi totalmente, para poder realizar un minucioso análisis que nos proporcionará información valiosa para realizar las correcciones necesarias en los próximos ensayos. 
  • Estas pruebas son necesarias porque un lanzador de estas características requiere del funcionamiento coordinado  de varios subsistemas, tanto del vehículo mismo como de Tierra. Cada componente o elemento de estos subsistemas se puede ensayar por separado así como el subsistema en su conjunto, pero es imprescindible ensayar el conjunto completo,  que pongan en escena tanto el segmento vehículo como el segmento Tierra y en diversas condiciones, para asegurar su robustez y confiabilidad.  
  • La metodología elegida por la CONAE para el desarrollo del lanzador satelital Tronador II es hacerlo a partir de una serie de vehículos experimentales, denominados VEX, que permiten probar

varios subsistemas a costo reducido, antes de incorporarlos al lanzador final. Con ello se adquiere experiencia tanto en los subsistemas como en las operaciones. Aún para agencias espaciales y empresas con amplia experiencia en lanzadores, es habitual que para nuevos desarrollos de vehículos, los primeros lanzamientos no se realicen de la manera esperada, por eso son experimentales.  
  • En relación a la presencia de autoridades nacionales, cabe destacar que siempre nos visitan distintos funcionarios que acompañan este proceso de desarrollo tecnológico soberano que lleva adelante el Gobierno Nacional y como dijo el decano de la Facultad de Ingeniería de La Plata, Marcos Actis, fue exitoso porque el vehículo se elevó. 
  • Por último, el único fracaso pasible es abandonar los proyectos de desarrollo tecnológico soberano que permitan profundizar el proceso de industrialización de nuestro país, especialmente en estos sectores de alto desarrollo tecnológico y valor agregado, del que participan decenas de ingenieros jóvenes que son la garantía a futuro de que vamos a completar nuestro propio lanzador satelital, convirtiéndonos en el único país de la región que puede realizar una misión satelital completa con su propia tecnología: construcción de satélites y puesta en órbita

miércoles, 18 de diciembre de 2013


Argentina lanza un cohete a 20 años del Proyecto Cóndor

Está previsto que sea mañana, desde la base de Chamical, La Rioja. El proyecto se desarrolló íntegramente en la sede de la Fuerza Aérea en Córdoba.

La Fuerza Aérea Argentina (FAA) se dará el gusto, en principio mañana, de lanzar un cohete luego de 20 años del frustrado Proyecto Cóndor.
Si todo sigue como está programado, el lanzamiento se hará desde la base de Chamical (La Rioja), como parte de los festejos del centenario de esta fuerza.
El cohete se llama Experiencia Centenario y no se trata de un misil de guerra, como el Cóndor, sino de la primera etapa de un lanzador satelital, informaron sus constructores.
El proyecto fue desarrollo completamente en las dependencias de la Fuerza Aérea en Córdoba.
Además de probar el motor y otros aspectos propios de un cohete, servirá para realizar varios experimentos de universidades nacionales.
Desde el Ministerio de Defensa de la Nación no brindaron detalles sobre el proyecto. No obstante, se conoce que el diámetro del lanzador es de 28 centímetros y la altura de 4,6 metros. Pesa 288 kilos. La mitad del cohete está cargado con combustible sólido, lo mismo q que utilizaba el frustrado 
Condor.
En la carga útil, la Universidad de Comahue medirá la cristalización de una aleación de Estaño y Plomo en microgravedad.
Otro experimento de la Universidad Tecnológica Nacional probará como orientar una cámara en condiciones espaciales, mientras que un grupo de la Universidad Nacional de La Plata colocará abordo un sistema para caracterizar la atmósfera (temperatura, humedad, presión) a diferentes alturas.
Otras características
Por las características, se deduce que este proyecto no es una continuidad del Cóndor. Un dato clave: el motor de ese 
misil tenía un diámetro de 56 centímetros en su primera versión, y de 99 en el caso del Cóndor II.
En ambos casos, más 
grandes que los del Centenario. También trascendió que la formulación del combustible es diferente.
El proyecto Cóndor fue el apogeo y la agonía de la cohetería para la FAA. Tras la guerra de Malvinas, Argentina comenzó a desarrollar su propio misil. Parte de ese proyecto se hizo en secreto y con el apoyo de Egipto y luego de Irak.
El proyecto se desarrolló en Falda del Carmen, donde ahora funciona la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), que también está desarrollando su propio lanzador.
Durante el Cóndor solo se alcanzó a lanzar el Alacrán un misil de menor tamaño y sin guía inteligente.
El entonces gobernador de La Rioja Carlos Menem participó de alguna experiencia en Chamical. Pero, luego como presidente debió resignar el proyecto.
Por presiones de Estados Unidos e Israel, que temía por su seguridad al haber árabes involucrados en el proyecto, la FAA abandonó la iniciativa en 1992. También tuvieron que eliminar todos los planos y las piezas construidas.

En vuelo
El cohete Centenario alcanzará los cuatro mil kilómetros por hora y una altura máxima de 49 kilómetros. Realizará un vuelo parabólico.
La propulsión durará unos 11 segundos. Luego, la carga útil se separará del cohete. Una secuencia de dos paracaídas suavizará el descenso. Un helicóptero la recuperará guiado por la señal de GPS de esta parte del cohete. Si todo sale bien, el siguiente paso que dará la FAA en el desarrollo de lanzadores será el cohete FAS 1500 en 2015. Se trata de un vehículo suborbital que podrá colocar una carga útil de 200 kilos a 350 kilómetros de altura.
El peso de este cohete se estima en dos toneladas y quintuplica en potencia al Centenario. Su nombre clave es Fénix.
Así, la cohetería argentina resurge de sus cenizas.
Otros cohetes nacionales
Tronador. Desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales en Falda del Carmen. Tiene como objetivo colocar pequeños satélites en órbita. Las dos primeras versiones se lanzaron en 2007 y 2008. El Tronador II tendrá 30 metros de alto y podrá transportar hasta 250 kilos a unos 500 kilómetros de altura. Un prototipo intermedio de 14,5 metros de alto iba a ser lanzado en estos días desde Punta Piedras (Buenos Aires).
Gradicom. Es desarrollado por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas del Ministerio de Defensa. La primera versión de este cohete fue lanzada desde Serrezuela (Córdoba) en 2009. En 2011 se lanzó el Gradicom II desde Chamical. Pesaba 933 kilos.
fuente: www.lavoz.com.ar

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ultiman los detalles del lanzamiento del cohete que pondrá en órbita satélites de observación

La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) ultima los detalles para el lanzamiento en la ciudad de Punta Indio, en el sureste bonaerense, del cohete que permitirá poner en órbita satélites de observación que brindarán información de utilidad a la actividad agropecuaria, la pesca y la hidrología.

El lanzamiento del cohete satelital Tronador II, primer vehículo de prueba denominado técnicamente VEx1, tendrá lugar este mes cuando las condiciones meteorológicas lo permitan, aclaró el director ejecutivo y técnico de la Conae, Conrado Varotto.

El doctor en física, nacido en Italia, estuvo a cargo de la presentación de la conferencia de prensa y visita a la plataforma de lanzamiento del cohete, ubicada próxima a la Bahía de Samborombón, a 200 kilómetros de la Capital Federal.

Estaba prevista para hoy la presencia del ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, que se iba a trasladar al lugar en helicóptero, pero por la lluvia debió postergar el viaje.

El Tronador II será el primero de su tipo en Latinoamérica y permitirá el lanzamiento de satélites que darán información útil para el agro, la pesca, la hidrología, emergencias, planificación territorial y salud.

El plan integral satelital 2014-2016 comprende una inversión total por parte del Estado de 2.000 millones de pesos y la inversión específica para este cohete es de 55 milones de pesos, detalló Varotto.

Este proyecto ubicará a la Argentina entre los once países del mundo con tecnología para transportar satélites de hasta 250 kilos.

El VEx1 es el primero de una serie de tres a seis cohetes experimentales que se lanzarán como prototipos para perfeccionar al lanzador satelital.

El cohete tiene un largo de 14,5 metros, que equivalen a un edificio de cinco pisos, pesa 2,8 toneladas, se desplaza a una velocidad máxima de 828 kilómetros por hora y es propulsado con combustible líquido.

El objetivo de la misión satelital es probar en vuelo el sistema de navegación, guiado y control, recordó Varotto.

En junio de este año llegó desde Córdoba el motor para el cohete y en agosto último se finalizó la integración aviónica.

En octubre se montó al cohete en un carretón de transporte y se lo trasladó a la plataforma de lanzamiento.

En el transcurso de noviembre se lanzará el cohete teniendo en cuenta las condiciones climáticas reinantes, aclaró Varotto.

El centro de control de lanzamiento fue emplazado en la localidad de Pipinas, en Punta Indio, a 11 kilómetros de la base de lanzamiento.

En el acto de presentación y visita a la plataforma estuvieron presentes el intendente de Punta Indio, Hernán Y Zurieta y el titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), Daniel Reposo.

El proyecto involucra el trabajo de más de 350 personas y la supervisión y participación de profesionales de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Fuente: www.telam.com.ar
imagen Airmercosur

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