¡Buenas noticias!
El lunes 19/11 partió desde Bariloche el nuevo radar móvil RPA-170M, diseñado y fabricado en tiempo récord para la Fuerza Aérea Argentina, con la misión inicial de contribuir a la custodia del espacio aéreo soberano durante la Cumbre del G20 Argentina. Este sistema, junto con otros dos radares modernizados por INVAP y los radares primarios en funcionamiento, permitirá incrementar las capacidades de vigilancia y control del espacio aéreo nacional. Este logro representa un hito importante para el país ya que nos consolida como actor tecnológico clave para las necesidades de nuestro país y demuestra que trabajando en equipo podemos encarar con éxito proyectos complejos.
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jueves, 22 de noviembre de 2018
lunes, 9 de noviembre de 2015
Por vigilancia aérea, deciden comprar radares
El viernes pasado, el Grupo de Vigilancia y Control del Espacio Aéreo a cargo de la Fuerza Aérea puso en marcha el cuarto Radar Primario Argentino (RPA) de una serie de 6 cuya fabricación en el Invap arrancó en 2011. Con ese equipo ubicado en Merlo, provincia de Buenos Aires, sumado a otros 3 que operan en la frontera norte, comenzó a tomar forma el esquema de cobertura del país para la detección de vuelos ilegales.
El Invap logró el manejo de la tecnología de fabricación de radares de uso militar ciento por ciento nacional y con el 80 por ciento de componentes electrónicos producidos en el mercado argentino. El usuario, la Fuerza Aérea, dio los requerimientos operativos para desarrollar el equipo, el Invap los integró en un diseño concebido por sus ingenieros y técnicos.
El director del Proyecto Radares de la Fuerza Aérea, brigadier Guillermo Saravia, confirmó la excelente performance de los radares (más de 400 kilómetros de alcance) y su versatilidad para el despliegue en el terreno. El éxito de este ingenio electrónico abrió la billetera del Gobierno, que decidió firmar un nuevo contrato por más de 1.000 millones de pesos con el Invap para la fabricación de una nueva serie de 6 RPA. Sea quien fuere el presidente venidero, se espera que continúe el flujo de la inversión para que no se frustre una vez más la radarización del país. La instalación del RPA en el búnker de Merlo urgía porque encuadra con el próximo despliegue a Tandil de una sección (2 aviones) de IA-63 Pampa.
Controles
Los dos aparatos se trasladan el 27 de noviembre desde la base aérea El Plumerillo de Mendoza hasta la VI Brigada Aérea en Tandil para asumir el rol de "interceptores" en ausencia de los Mirage. La vigilancia y control del espacio aéreo soberano se logra con la articulación entre el alerta que da el radar y el envío del avión interceptor hacia el punto donde se detectó el vuelo ilegal.
Diseñado para entrenamiento avanzado el IA-63 Pampa cubrirá una misión que es responsabilidad del Comando Aeroespacial (protección del núcleo del poder central del Estado con asiento en la Ciudad de Buenos Aires) que excede sus capacidades. Es subsónico y sólo cuenta con ametralladoras de 7.62 mm. No se entiende por qué no se echó mano al A4-AR Fightinghawk de Villa Reynolds más apto y mejor equipado para la tarea que el Pampa.
El Invap logró el manejo de la tecnología de fabricación de radares de uso militar ciento por ciento nacional y con el 80 por ciento de componentes electrónicos producidos en el mercado argentino. El usuario, la Fuerza Aérea, dio los requerimientos operativos para desarrollar el equipo, el Invap los integró en un diseño concebido por sus ingenieros y técnicos.
El director del Proyecto Radares de la Fuerza Aérea, brigadier Guillermo Saravia, confirmó la excelente performance de los radares (más de 400 kilómetros de alcance) y su versatilidad para el despliegue en el terreno. El éxito de este ingenio electrónico abrió la billetera del Gobierno, que decidió firmar un nuevo contrato por más de 1.000 millones de pesos con el Invap para la fabricación de una nueva serie de 6 RPA. Sea quien fuere el presidente venidero, se espera que continúe el flujo de la inversión para que no se frustre una vez más la radarización del país. La instalación del RPA en el búnker de Merlo urgía porque encuadra con el próximo despliegue a Tandil de una sección (2 aviones) de IA-63 Pampa.
Controles
Los dos aparatos se trasladan el 27 de noviembre desde la base aérea El Plumerillo de Mendoza hasta la VI Brigada Aérea en Tandil para asumir el rol de "interceptores" en ausencia de los Mirage. La vigilancia y control del espacio aéreo soberano se logra con la articulación entre el alerta que da el radar y el envío del avión interceptor hacia el punto donde se detectó el vuelo ilegal.
Diseñado para entrenamiento avanzado el IA-63 Pampa cubrirá una misión que es responsabilidad del Comando Aeroespacial (protección del núcleo del poder central del Estado con asiento en la Ciudad de Buenos Aires) que excede sus capacidades. Es subsónico y sólo cuenta con ametralladoras de 7.62 mm. No se entiende por qué no se echó mano al A4-AR Fightinghawk de Villa Reynolds más apto y mejor equipado para la tarea que el Pampa.
fuente:www.ambito.com
martes, 10 de marzo de 2015
Confirman la fabricación de drones argentinos para defensa
El gobierno confirmó la puesta en marcha de la fabricación de drones argentinos. A través del boletín oficial, se comunicó que el Ministerio de Defensa e INVAP serán los encargados de llevar adelante el Sistema Aéreo Robótico Argentino (SARA).
Según consta en la publicación de este martes, los vehículos aéreos no tripulados tendrán como objetivo "el mejoramiento y progreso del Sistema de Defensa Nacional". En el boletín oficial se destaca también el interés de la Argentina en el desarrollo de la industria de alta tecnología "que permitirá el abastecimiento no sólo del mercado local sino también la apertura de nuevos mercados para la exportación de productos".
SARA surgió en noviembre de 2010 en el marco de la Resolución Nº 1.484 del Ministerio de Defensa, por la cual se reconocía la necesidad de dotar a la defensa nacional de sistemas aéreos no tripulados para la vigilancia y el control de los grandes espacios aéreos, terrestres y marítimos del país.
Si bien esta iniciativa ya venía desarrollándose con el sistema Lipan del Ejército Argentino -y otros proyectos de la Fuerza Aérea y de la Armada-, el SARA permitió consolidar las necesidades de las tres Fuerzas Armadas en este campo.
De esta forma se estableció el programa SARA con el objetivo de desarrollar y producir aeronaves VANT (Vehículo Aéreo No Tripulado) de distinto tipo, capaces de transportar cargas útiles de diferente complejidad y con autonomía suficiente para cumplir con los requerimientos operativos propios de este sistema. Asimismo, el programa contempla el despliegue de estaciones terrenas de control y unidades portátiles de recepción de información para personal en tierra.
Según consta en la publicación de este martes, los vehículos aéreos no tripulados tendrán como objetivo "el mejoramiento y progreso del Sistema de Defensa Nacional". En el boletín oficial se destaca también el interés de la Argentina en el desarrollo de la industria de alta tecnología "que permitirá el abastecimiento no sólo del mercado local sino también la apertura de nuevos mercados para la exportación de productos".
SARA surgió en noviembre de 2010 en el marco de la Resolución Nº 1.484 del Ministerio de Defensa, por la cual se reconocía la necesidad de dotar a la defensa nacional de sistemas aéreos no tripulados para la vigilancia y el control de los grandes espacios aéreos, terrestres y marítimos del país.
Si bien esta iniciativa ya venía desarrollándose con el sistema Lipan del Ejército Argentino -y otros proyectos de la Fuerza Aérea y de la Armada-, el SARA permitió consolidar las necesidades de las tres Fuerzas Armadas en este campo.
De esta forma se estableció el programa SARA con el objetivo de desarrollar y producir aeronaves VANT (Vehículo Aéreo No Tripulado) de distinto tipo, capaces de transportar cargas útiles de diferente complejidad y con autonomía suficiente para cumplir con los requerimientos operativos propios de este sistema. Asimismo, el programa contempla el despliegue de estaciones terrenas de control y unidades portátiles de recepción de información para personal en tierra.
fuente: www.ambito.com
martes, 17 de febrero de 2015
Cohete Tronador un volver a empezar
Marcos Actis decidió ser ingeniero espacial hace 40 años, cuando estaba terminando la primaria y vivía en Arroyo Dulce, un pueblo de la provincia de Buenos Aires de apenas 3000 habitantes.
"Era un fanático de Viaje a las Estrellas y soñaba con irme a trabajar a los Estados Unidos -confiesa mientras camina por el patio de la facultad donde hizo colocar una maqueta del Pulqui, el avión a reacción diseñado y construido en el país a mediados del siglo XX, el primero en su tipo en fabricarse en América latina y el noveno en el mundo-. Me acuerdo cuando vimos el alunizaje con mi padre. Él había dejado la escuela en 6° grado, era molinero y trabajaba en el campo. Un día le dije que me iba a estudiar a La Plata. Me decidí por la ingeniería aeronáutica porque era la que más se acercaba a la ingeniería espacial. Y acá estoy, viviendo un sueño hecho realidad."
Un cohete como el Tronador, diseñado para inyectar satélites de unos 250 kg en órbitas de baja altura, a alrededor de 700 km de la superficie terrestre, puede tener más de 3000 piezas
Hoy es el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata y dirige un equipo de 150 investigadores, docentes, becarios y técnicos que tiene a su cargo la fabricación de seis vehículos experimentales y del Tronador II, el primer lanzador espacial para colocar satélites en órbita que desarrolla íntegramente un país latinoamericano.
No están solos. El ambicioso proyecto liderado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales agrupa a más de 600 profesionales, contando los 250 que trabajan en la compañía VENG SA, contratista principal, y otros dos centenares en numerosos institutos de investigación del Conicet, como el Centro de Investigaciones Ópticas, el Instituto Argentino de Radioastronomía, las universidades de Buenos Aires, Tecnológica Nacional, la de Córdoba y la de Mar del Plata, el Instituto Universitario Aeronáutico, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Balseiro, Invap, Y-TEC (centro de desarrollo de tecnología de YPF) y la Planta Piloto de Ingeniería Química (Plapiqui). También participan pymes encargadas de desarrollar algunas partes específicas.
Como ingeniero, Actis es un veterano en materia espacial. Él y colegas de la UNLP trabajan en proyectos de la Conae desde la época del SAC-B, el satélite argentino de observación astronómica que se lanzó en 1996.
"Participamos en toda la serie SAC -subraya-. De los cinco instrumentos argentinos del SAC-D, cuatro se construyeron en la facultad. Y dos de los más importantes, el radiómetro y la cámara infrarroja, se hicieron en el Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA, de la UNLP). Ahora estamos haciendo allí el centro tecnológico aplicado aeroespacial, que ya fue aprobado por la universidad."
Un cohete como el Tronador, diseñado para inyectar satélites de unos 250 kg en órbitas de baja altura, a alrededor de 700 km de la superficie terrestre, puede tener más de 3000 piezas. En este caso, la idea fue que, salvo excepciones, estuviera íntegramente diseñado y producido en el país. Un desafío mayor si se tiene en cuenta que exige desarrollar materiales delgados, soldaduras de alta calidad e instrumental liviano, todo prácticamente sin disponer de información técnica.
"Muchos creen que la «receta» para hacer un lanzador se baja de Internet y listo -sonríe Actis-, que es fácil encontrarla en papers o trabajos científicos, pero éstos sólo ofrecen información analítica, teórica, no procesos de construcción."
La empresa VENG SA, de Falda del Carmen, Córdoba, está encargada del diseño de los motores de 4000 kg de empuje y el sistema de propulsión
El Tronador está pensado como un vehículo de navegación autónoma, es decir que una vez programado busca su órbita, algo que nunca se había hecho en el país.
Tendrá dos "etapas". La primera es la que lo impulsa algo más de los primeros dos minutos de vuelo hasta que logra vencer la fuerza de gravedad. Ésta llega hasta los 100 km de altura, se desprende y cae al océano. Para eso se emplea el 90% del combustible. Con el 10% restante, la segunda etapa sigue hasta inyectar el satélite en la órbita predeterminada.
"Por ser un vehículo de combustible líquido (a diferencia de un misil, que usa combustible sólido), despega a muy baja velocidad -explica Actis-. Un misil sale a una aceleración de 7 u 8G [1G es la aceleración que produciría la gravedad en un objeto cualquiera en condiciones ideales] y éste despega a 1,4 G y se va acelerando: de 800 km
h pasa a 1000, 2000, 3000, 4000. A medida que se va consumiendo el líquido y se aliviana, aumenta la velocidad."
Completo, el Tronador pesará alrededor de 70.000 kilos, de los cuales 63.000 corresponderán al combustible. El vehículo en sí, que medirá algo más de 30 metros de altura por dos metros y medio de diámetro, sólo pesará 7000 kilos.
La empresa VENG SA, de Falda del Carmen, Córdoba, está encargada del diseño de los motores de 4000 kg de empuje y el sistema de propulsión.
"El Tronador II se diseñó para inyectar con alta precisión en órbitas polares cargas útiles livianas para observación de la Tierra. Todos sus motores son de desarrollo local y funcionan con combustibles y oxidantes líquidos en sus dos etapas, también desarrollados localmente -explica el ingeniero Pablo Servidia, responsable del Sistema de Navegación, Guiado y Control, e investigador principal del área de Acceso al Espacio de la Conae-. Los motores con propelentes líquidos se destacan por su alta energía específica, su escalabilidad, la posibilidad de regular fácilmente el tiempo de quemado y, en consecuencia, por lograr la precisión de posicionamiento requerida. Además, para mejorar la confiabilidad de la fase final del vuelo, el motor que se desarrolló para la última etapa utiliza propelentes hipergólicos, es decir que se encienden al simple contacto."
Según explica Servidia, el motor de la primera etapa ya se probó en 2014 y, junto con el de la última etapa, que impulsa la parte superior, se ensayará este año en los vehículos experimentales VEx5. Durante las pruebas tratarán de ajustar el encendido en condiciones de ingravidez y vacío, que son difíciles de replicar en tierra.
Los científicos y tecnólogos que trabajan en el programa Tronador esperan que este esfuerzo también ofrezca beneficios en áreas más terrenales
Este combustible que utilizará el Tronador está en manos de un equipo de Y-TEC. "Es de un tipo que sólo producen tres países: Estados Unidos, China y Rusia", describe Gustavo Bianchi, doctor en Ciencia de los Materiales de la Universidad de Mar del Plata, ex investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica y hoy director del centro de desarrollo tecnológico de YPF.
Se trata de un tipo de kerosene al que se aplica un proceso especial cuyos detalles no se pueden comentar por ser secreto industrial. "Lo desarrollamos nosotros desde cero -asegura Bianchi-. Ya estamos comenzando a construir una planta para producirlo exclusivamente para la Conae." Debido al interés que despiertan estos desarrollos, tanto los investigadores de la UNLP como de grupos que desarrollaron el GPS y otros dispositivos del vehículo, así como empresas privadas que trabajaron sobre las baterías de litio, deben respetar una cláusula de confidencialidad, y no pueden compartir sus hallazgos ni publicarlos en congresos ni revistas científicas.
Es sabido que la exploración espacial dejó como subproducto un sinnúmero de nuevas tecnologías. Es el caso del GPS, el código de barras, los detectores de humo, la pintura anticorrosión, los pañales desechables, nuevos metales aislantes, el Kevlar, el cierre velcro, el termómetro digital, el tubo para la pasta de dientes, los alimentos deshidratados y el microondas.
Los científicos y tecnólogos que trabajan en el programa Tronador esperan que este esfuerzo también ofrezca beneficios en áreas más terrenales. Un ejemplo son los aluminios de alta calidad que se están desarrollando en la UNLP.
"La Argentina exporta aluminio, pero de bajo precio -explica Actis-. El barato se exporta y después compramos aluminio caro. Nuestro aluminio vale unos 2000 dólares la tonelada, pero el que importamos, unos 20.000. Y el espacial, que es el que estamos haciendo en la facultad, alrededor de 200.000. El dato importante es que este último se usa para vehículos espaciales, pero también sirve para la industria automotriz. Es una tecnología de gran valor agregado. Lo mismo ocurre con los sistemas de navegación."
El sensor se compone esencialmente de un metal con un grabado particular que se llama "red de Bragg"
En el Centro de Investigaciones Ópticas del Conicet, Ricardo Duchowicz y Gustavo Torchia lideran dos de los grupos que, junto con el de Mario Garavaglia, desarrollan desde hace más de una década los giróscopos que estarán encargados de monitorear el vuelo del lanzador y sensores que permiten controlar su salud estructural. Los tres grupos están vinculados desde 2009.
"Nuestros giróscopos demostraron una calidad incluso superior a algunos de los modelos comerciales -comenta Duchowicz-. Ya estamos en una etapa madura y la idea es que los dispositivos que diseñamos para el Tronador u otros similares también se puedan vender."
El giróscopo es un sistema interferométrico que detecta una señal cuya frecuencia se corre si uno rota el dispositivo. Mediante el control de una tensión que compensa ese corrimiento se puede determinar el grado de giro que está realizando. Tiene tal precisión que si se lo colocara sobre la mesa frente a la que estamos sentados podría registrar la rotación de la Tierra.
"El que desarrollamos hasta ahora -explica Duchowicz- tiene 500 metros de fibra óptica y un solo eje. En los próximos dos años pensamos compendiarlo en un sistema de tres ejes, lo que permitiría medir cualquier tipo de movimiento, algo fundamental para mantener la estabilidad de un lanzador o de un satélite."
Otros dos equipos están desarrollando sensores de fibras ópticas que permiten controlar temperatura y deformación. "Con estos dispositivos hacemos análisis de la salud estructural del vehículo -dice Gustavo Torchia-. En el espacio, las variaciones de temperatura pueden llegar a los 150 grados, según si el aparato está en la cara iluminada u oscura del planeta. Los sensores están preparados para monitorear desde -10 hasta 150 grados, y es posible desarrollar dispositivos que lleguen a 500 y hasta 1500 grados. Como la fibra óptica es un elemento pasivo, se utiliza una consola con la electrónica y un emisor que ilumina en una banda ancha los distintos tipos de sensores, colocados a lo largo del lanzador. Si algo se calienta o varía su temperatura, se desplaza a mayor longitud de onda. Es decir, lo que medimos son variaciones de la longitud de onda, solamente importan los corrimientos. Ocurre lo mismo si el material se deforma o se estira."
El sensor se compone esencialmente de un metal con un grabado particular que se llama "red de Bragg", para lo cual los científicos desarrollaron una planta de grabado de redes en el propio CIOP.
Se prevé que este año se realicen pruebas con el vehículo experimental VEx5, que ya tiene dos etapas
"En el mercado, grabar cada una de esas redes cuesta 200 dólares -detalla Torchia-. Así, como los testeos tienen que ser destructivos, porque hay que probar cuánto es lo máximo que toleran, podemos disponer de las nuestras sin necesidad de comprarlas." Y más adelante agrega: "La consola se coloca en la parte del vehículo que está refrigerada o con temperatura controlada; en cambio, la línea de sensores puede llegar hasta donde se quiera. Dentro de una fibra se pueden colocar 20 sensores a la vez, que monitorean distintos puntos del sistema. Entonces con un mismo aparato se controlan varios simultáneamente. Después, mediante la telemetría, se conocen perfectamente desde tierra, en tiempo real, la temperatura y la deformación".
Hasta ahora, el lanzador fue sometido a dos pruebas, ambas con la primera etapa, desde la localidad de Pipinas. En la primera, realizada en febrero de 2014, sólo se elevó un par de metros, en lo que se interpretó como un rotundo fracaso. Sin embargo, Actis aclara que para los ingenieros el balance fue ampliamente positivo.
"Hay que tener en cuenta que el vehículo se carga y se activa automáticamente, a distancia. El módulo se elevó apenas dos metros y medio porque falló un enganche, que es algo externo -dice-. Toda la ingeniería y el encendido del vehículo anduvieron bárbaro. Eso permitió hacer las correcciones y ya en el segundo intento sabíamos que todo lo demás andaba bien y lo único que tenía que hacer era desengancharse. Se aprende más de las fallas que de los éxitos. Como decía Wernher von Braun: «Los resultados de una prueba valen por mil opiniones expertas»."
El 14 de agosto del año pasado se realizó otra prueba con resultados ampliamente satisfactorios: "Ascendió hasta 3000 metros de altura; la idea era que llevara poco combustible porque teníamos un radio de acción muy chiquito: estábamos limitados por los ocho km de exclusión que se establecen para prevenir accidentes si algo no funciona -cuenta Actis-. Probamos el sistema de navegación y fue un éxito. Ahora estamos ensayando la segunda etapa, donde viajan todos los sistemas de control para buscar la órbita exacta donde se inyecta el satélite."
Además de promover el desarrollo de nuevas tecnologías que actualmente no se producen en el país, el proyecto también estimula la formación de recursos humanos. "Enviamos docentes y estudiantes a capacitarse afuera -cuenta Actis-: algunos viajaron gracias al plan Becar, otros, a hacer másteres y doctorados en ingeniería aeroespacial... Para medir el impacto que tiene este proyecto, baste con mencionar que la carrera de Ingeniería Aeronáutica solía tener 70 inscriptos y este año tuvo 140."
Se prevé que este año se realicen pruebas con el vehículo experimental VEx5, que ya tiene dos etapas. Según detalla Servidia, esto "implica la evaluación progresiva de una serie de objetivos, como separación de etapas, vuelo controlado, encendido e impulso del motor de la última etapa y del mecanismo de apertura de cofia [donde va alojado el satélite]. Las pruebas se realizarán desde el área cercana a la localidad de Pipinas, al norte de la bahía de Samborombón".
fuente: www.lanacion.com.ar
jueves, 11 de septiembre de 2014
Rossi firmó convenio con INVAP para modernizar y recuperar navíos de la Armada Argentina: "Estas decisiones reafirman la soberanía de nuestro país"
El ministro de Defensa, Agustín Rossi, firmó esta mañana un convenio con el gerente general de INVAP, Héctor Otheguy, destinado a la modernización y recuperación de los sistemas de unidades navales dentro del Programa Progresivo de Investigación y Desarrollo entre la Armada y dicha empresa. “La vinculación con INVAP nos ha permitido avanzar en desarrollos científicos y tecnológicos propios, y se enmarca en una política de Estado que viene llevando a cabo nuestro gobierno desde 2003”, señaló el titular de la cartera.
Los dos documentos firmados establecen la modernización y potenciación de cuatro corbetas Meko 360 y dos submarinos TR-1700, el ARA “Santa Cruz” y el ARA “San Juan”. “Son contratos de alrededor de 22 millones de pesos que permiten extender por 30 años la vida útil de los dos sistemas de armas”, aseguró Rossi en la ciudad de San Carlos de Bariloche.
“A través de la Secretaría de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, encabezada por Santiago Rodríguez, trabajamos para profundizar esta política que permite acortar la brecha tecnológica entre nuestro país y los centrales”, apuntó el funcionario. Y añadió: “Estas decisiones reafirman la autonomía y soberanía de nuestro país, y tienen que ver con un modelo que hay que mantener en el tiempo con profundas convicciones políticas”.
El ministro, acompañado por el jefe de la Armada, almirante Gastón Erice, recorrió las instalaciones de INVAP y felicitó a su personal por el trabajo realizado en la producción del satélite argentino Arsat 1. Allí, lamentó que “hayan aparecido expresiones de referentes políticos nacionales contrarias y anacrónicas a la soberanía”. “Sin duda, Argentina para tener mayores niveles de autonomía debe apostar al desarrollo científico tecnológico”.
A su turno, Erice remarcó que estos acuerdos constituyen “en la Armada un paso trascendente para modificar tecnología extranjera por argentina. Nos da capacidad de prolongar por más años el uso de nuestros barcos con tecnología propia".
Por su parte Otheguy agradeció “al Gobierno Nacional por seguir confiando en nosotros”, y enfatizó que “en los últimos años se ha ido intensificando la relación con la Armada y el Ministerio de Defensa, gracias a un Gobierno que confía en la materia gris propia”. “Esta posibilidad genera fuente de trabajo, conserva los científicos y abre las posibilidades de exportación”, concluyó.
Cabe recordar que la cartera de Defensa y la empresa INVAP mantienen una estrecha relación de colaboración en materia tecnológica con diversos proyectos, entre los que se destacan la fabricación de radares para control del espacio aéreo nacional.
Acompañaron el secretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa, Santiago Rodríguez; la intendenta local, María Eugenia Martini; y la senadora nacional, Silvina García Larraburu.
Dirección de Comunicación Social
lunes, 8 de septiembre de 2014
"Arsat 1 tiene gran potencial para otras industrias"
El Arsat 1 se convirtió en el primer satélite geoestacionario de comunicaciones diseñado y fabricado por nuestro país. Matías Bianchi, presidente de Arsat, dialogó con Ámbito Biz sobre el rol del Estado y los inversores privados en el negocio aeroespacial, su impacto sobre otras industrias y el desarrollo de los nuevos dispositivos.Por: Carlos Pagura
Periodista: ¿Cuál es el rol del Estado y el de los privados en la fabricación de un satélite?
Matías Bianchi: Es muy complicado para los privados, el desarrollo de la industria aeroespacial siempre está relacionado con los Estados, aunque el flujo de negocios es positivo. Son negocios de larguísimo plazo, un satélite tiene vida útil de 15 años. El Arsat 1 por ejemplo, está ideado para que cubra todo el territorio nacional; quizás un emprendimiento privado, en pos de la rentabilidad, llega hasta Río Negro y deja a la Patagonia y Antártida sin servicio. De todas formas hay proveedores importantes privados, muchos fabricantes tienen relación con los proyectos.
P.: ¿La industria aeroespacial produce efecto derrame sobre otras?
M.B.: Existe un gran potencial para capitalizarlo en otras industrias. Por ejemplo, con las baterías de litio: entre la Argentina, Chile y Bolivia reúnen el 60% de las reservas del mineral, que en principio puede utilizarse para fabricar baterías satelitales, pero luego puede derivar en producción de baterías para celulares. Lo mismo con el centro de ensayos Ceatsa, donde seguramente se terminarán testeando desde celulares hasta electrodomésticos y autos. En Arsat promovemos seminarios convocando a proveedores de toda Latinoamérica para que inviertan.
P.: ¿Cómo va a impactar el satélite en la vida diaria?
M.B.: Con la misma antena terrestre, la mejora del servicio será de un 10 por ciento. Pero lo más importante es que reducirá la brecha digital. A un pueblo en el desierto le cambias la vida con una antena de televisión digital abierta y tres líneas de telefonía IP. Según el BID, una mejora del 10% en brecha digital representa un impacto positivo de entre 1,5 y 3 puntos del PBI.
P.: ¿Cómo se recupera este tipo de inversión y en cuánto tiempo?
M.B.: En general se invierte todo al principio y después tiene costos operativos muy bajos. El pico del desembolso tiene lugar previo al lanzamiento. Normalmente, dividiéndolo en tres segmentos, en el primer tercio de la vida útil recuperas la inversión, en el segundo logras capitalizarte para fabricar un dispositivo de reemplazo y en el tercero obtenés las ganancias. Además del hecho de que dominar la tecnología te deja un montón de otras cosas, todo es valor agregado.
P.: ¿Qué monto de ganancias puede generar el Arsat 1?
M.B.: Depende del propio flujo de negocios. Hay clientes internacionales interesados pero nuestra mirada está centrada en la Argentina, por lo menos por ahora. El primer paso es migrar a los clientes de otros satélites al Arsat 1, ya tenemos todos los contratos firmados. Sólo debemos reapuntar las antenas y los contratos siguen. En principio vamos a tener de ahorro los alquileres que se pagan a operadores internacionales, aunque no de modo automático porque llevará un tiempo realizar la migración. También es probable que, por la gran cantidad de clientes, surja la necesidad de alquilar un tiempo más un satélite hasta que esté en funcionamiento el Arsat 2.
P.: ¿Cómo será la nueva generación de satélites?
M.B.: El Arsat 2 estará basado en la misma plataforma y estructura física, sólo que con tres antenas en lugar de una. Es un paso de complejidad más en la misma base, mientras que el 3 operará en una mejor banda en relación precio-calidad, sería como una banda ancha. Todavía estamos analizando el escenario de competición del mercado mundial para definir cuándo entra Arsat 3. Los satélites posteriores ya serán distintos, con tecnologías de propulsión híbrida y eléctrica, y una mayor eficiencia en relación potencia-peso. Tener mayor potencia con menor peso es vital ya desde el inicio, porque te asegura que algo tan costoso como realizar el lanzamiento sea más económico. El 80% de combustible lo consume en el despegue, el otro 20% restante es el que te va a definir la vida útil y a la vez el costo de los seguros.
P.: ¿Cómo se asegura un satélite?
M.B.: Para nosotros fue muy importante el proceso, en el que ya logramos asegurar los Arsat 1 y 2. Para empezar contratas un broker, nosotros lo hicimos con el Banco Nación. En el mercado hay 35 aseguradores del área espacial, con mucha experiencia, quienes nos visitaron en Bariloche y nos hicieron unas 100 preguntas. Te auditan los procesos de fabricación, miden el riesgo, miran los equipos en profundidad y sale la compulsa por la prima. Nosotros tuvimos un resultado de prima total que según los valores históricos está en la mitad para una plataforma que nunca voló. Incluso ocurre que a veces los primeros vuelos no se aseguran por el riesgo que conlleva.
P.: ¿Por qué una potencia regional como Brasil parece rezagada en la tecnología espacial?
M.B.: Brasil está tratando de hacer cosas, pero no está tan avanzado como nosotros. Tienen un centro de ensayo, hicieron pruebas con un lanzador, pero la Argentina desde los 50 está trabajando fuerte y ese desarrollo tiene sus frutos como el de desarrollar un satélite geoestacionario que tiene muchas exigencias: está a 36.000 kilómetros de la Tierra, donde las dificultades son mayúsculas por el vacío, los vientos solares y muchos otros factores. Es un verdadero salto tecnológico.
Matías Bianchi: Es muy complicado para los privados, el desarrollo de la industria aeroespacial siempre está relacionado con los Estados, aunque el flujo de negocios es positivo. Son negocios de larguísimo plazo, un satélite tiene vida útil de 15 años. El Arsat 1 por ejemplo, está ideado para que cubra todo el territorio nacional; quizás un emprendimiento privado, en pos de la rentabilidad, llega hasta Río Negro y deja a la Patagonia y Antártida sin servicio. De todas formas hay proveedores importantes privados, muchos fabricantes tienen relación con los proyectos.
P.: ¿La industria aeroespacial produce efecto derrame sobre otras?
M.B.: Existe un gran potencial para capitalizarlo en otras industrias. Por ejemplo, con las baterías de litio: entre la Argentina, Chile y Bolivia reúnen el 60% de las reservas del mineral, que en principio puede utilizarse para fabricar baterías satelitales, pero luego puede derivar en producción de baterías para celulares. Lo mismo con el centro de ensayos Ceatsa, donde seguramente se terminarán testeando desde celulares hasta electrodomésticos y autos. En Arsat promovemos seminarios convocando a proveedores de toda Latinoamérica para que inviertan.
P.: ¿Cómo va a impactar el satélite en la vida diaria?
M.B.: Con la misma antena terrestre, la mejora del servicio será de un 10 por ciento. Pero lo más importante es que reducirá la brecha digital. A un pueblo en el desierto le cambias la vida con una antena de televisión digital abierta y tres líneas de telefonía IP. Según el BID, una mejora del 10% en brecha digital representa un impacto positivo de entre 1,5 y 3 puntos del PBI.
P.: ¿Cómo se recupera este tipo de inversión y en cuánto tiempo?
M.B.: En general se invierte todo al principio y después tiene costos operativos muy bajos. El pico del desembolso tiene lugar previo al lanzamiento. Normalmente, dividiéndolo en tres segmentos, en el primer tercio de la vida útil recuperas la inversión, en el segundo logras capitalizarte para fabricar un dispositivo de reemplazo y en el tercero obtenés las ganancias. Además del hecho de que dominar la tecnología te deja un montón de otras cosas, todo es valor agregado.
P.: ¿Qué monto de ganancias puede generar el Arsat 1?
M.B.: Depende del propio flujo de negocios. Hay clientes internacionales interesados pero nuestra mirada está centrada en la Argentina, por lo menos por ahora. El primer paso es migrar a los clientes de otros satélites al Arsat 1, ya tenemos todos los contratos firmados. Sólo debemos reapuntar las antenas y los contratos siguen. En principio vamos a tener de ahorro los alquileres que se pagan a operadores internacionales, aunque no de modo automático porque llevará un tiempo realizar la migración. También es probable que, por la gran cantidad de clientes, surja la necesidad de alquilar un tiempo más un satélite hasta que esté en funcionamiento el Arsat 2.
P.: ¿Cómo será la nueva generación de satélites?
M.B.: El Arsat 2 estará basado en la misma plataforma y estructura física, sólo que con tres antenas en lugar de una. Es un paso de complejidad más en la misma base, mientras que el 3 operará en una mejor banda en relación precio-calidad, sería como una banda ancha. Todavía estamos analizando el escenario de competición del mercado mundial para definir cuándo entra Arsat 3. Los satélites posteriores ya serán distintos, con tecnologías de propulsión híbrida y eléctrica, y una mayor eficiencia en relación potencia-peso. Tener mayor potencia con menor peso es vital ya desde el inicio, porque te asegura que algo tan costoso como realizar el lanzamiento sea más económico. El 80% de combustible lo consume en el despegue, el otro 20% restante es el que te va a definir la vida útil y a la vez el costo de los seguros.
P.: ¿Cómo se asegura un satélite?
M.B.: Para nosotros fue muy importante el proceso, en el que ya logramos asegurar los Arsat 1 y 2. Para empezar contratas un broker, nosotros lo hicimos con el Banco Nación. En el mercado hay 35 aseguradores del área espacial, con mucha experiencia, quienes nos visitaron en Bariloche y nos hicieron unas 100 preguntas. Te auditan los procesos de fabricación, miden el riesgo, miran los equipos en profundidad y sale la compulsa por la prima. Nosotros tuvimos un resultado de prima total que según los valores históricos está en la mitad para una plataforma que nunca voló. Incluso ocurre que a veces los primeros vuelos no se aseguran por el riesgo que conlleva.
P.: ¿Por qué una potencia regional como Brasil parece rezagada en la tecnología espacial?
M.B.: Brasil está tratando de hacer cosas, pero no está tan avanzado como nosotros. Tienen un centro de ensayo, hicieron pruebas con un lanzador, pero la Argentina desde los 50 está trabajando fuerte y ese desarrollo tiene sus frutos como el de desarrollar un satélite geoestacionario que tiene muchas exigencias: está a 36.000 kilómetros de la Tierra, donde las dificultades son mayúsculas por el vacío, los vientos solares y muchos otros factores. Es un verdadero salto tecnológico.
fuente: www.ambito.com
domingo, 31 de agosto de 2014
Rossi participó de las multitudinarias jornadas de “Puertas Abiertas” en Mendoza y San Luis.
El ministro de Defensa, Agustín Rossi participó este mediodía de la Jornada Puertas Abiertas “Héroes de nuestras Islas Malvinas” que desarrolló en Las Heras, provincia de Mendoza y de la que participaron más de 70 mil personas.
“Estos eventos promocionan el encuentro sano entre la sociedad civil y las FFAA”, sostuvo Rossi, al tiempo que añadió: “Es una alegría compartir esta jornada de fiesta en el que la ciudadanía tiene la posibilidad de conocer el trabajo de nuestra Fuerza Aérea”.
Durante la exposición, que se desarrolló en IV Brigada Aérea de esa provincia, Rossi manifestó: “Formamos parte de un Gobierno con un fuerte sentimiento federal, por eso, es importante que se conozca el trabajo que hacen las FFAA en todo el país”.
Allí, además, el ministro Rossi visitó las instalaciones donde opera el Radar Secundario Monopulso Argentino (RSMA), fabricado íntegramente en el país por el INVAP y FM (Fabricaciones Militares).
Por la tarde, el jefe de la cartera de Defensa, presenció la exhibición de la Fuerza Aérea en la provincia San Luis, que tuvo lugar en V Brigada Aérea de Villa Reynolds, hasta donde se acercaron más de 50 mil personas.
“Quiero agradecerle a los puntanos por acompañarnos en esta jornada que tiene como objetivo que se conozca la operatividad y capacidades de la Fuerza Aérea”, dijo Rossi, que fue recibido por el vicegobernador provincial, Jorge Díaz y el intendente local, Mario Raúl Merlo. Posteriormente, la comitiva visitó el radar MTPS-43, ubicado en Villa Reynolds.
Durante la jornada hubo exhibiciones y vuelos de aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina. Además, se pudo disfrutar de muestras estáticas, boutique aeronáutica, aeromodelos y maquetas para poder disfrutar con toda la familia.
Cabe destacar que el Ministro estuvo acompañado durante toda la jornada por el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general, Mario Callejo.
Dirección de Comunicación Social
jueves, 24 de abril de 2014
Personal de la Armada visitó las instalaciones de INVAP
23-4-2014 | Fue en ocasión de realizarse las pruebas de los sensores electroópticos para las aeronaves P3B.
Bariloche - Personal de la Dirección de Proyectos de la Armada, el Taller Aeronaval Almirante Zar, la Escuadra Aeronaval N° 6 y una dotación completa de la aeronave P3B, visitaron y conocieron las instalaciones de INVAP S.E. en la ciudad de San Carlos de Bariloche (Río Negro).
La visita se dio en el marco de las pruebas de los sensores electroópticos para las aeronaves P3B de la Armada, realizados mediante la colaboración entre la Armada Argentina e INVAP.
En dicha empresa se están concretando diversos proyectos tecnológicos para la institución, que abarcan los citados sensores, radares y otros elementos de alta tecnología.
La visita se dio en el marco de las pruebas de los sensores electroópticos para las aeronaves P3B de la Armada, realizados mediante la colaboración entre la Armada Argentina e INVAP.
En dicha empresa se están concretando diversos proyectos tecnológicos para la institución, que abarcan los citados sensores, radares y otros elementos de alta tecnología.
fuente:http://www.gacetamarinera.com.ar/
martes, 11 de marzo de 2014
INVAP expondrá sus radares en FIDAE 2014
La empresa especializada en desarrollos tecnológicos de alta complejidad INVAP S.E de Argentina, estará presente en la Feria Internacional del Aire y del Espacio 2014 (FIDAE).
Noticias provenientes Radio Seis de Bariloche, indican que cinco camiones de la empresa, partieron hoy, hacia Santiago de Chile. Los mismos, previo paso por el aeropuerto, donde fueron pesados, emprendieron camino por la Ruta 40 hacia el país trasandino provistos de custodia especial
Los radares exhibidos serán; el Radar Primario 3D de Largo Alcance (RPA) y el Radar Secundario Monopulso (RSMA)
La Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE), es la expo más importante de Latinoamericano en su rubro, donde Nuestro país tendrá una alta participación.
fuente: www.interdefensamilitar.com.ar
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